Empezamos con un portátil
que iba cuando quería.
Y con una idea muy clara: demostrar que cualquier empresa, grande o pequeña, podía destacar en Internet. Lo demás lo fuimos construyendo sobre la marcha. Esta es la historia, sin adornos.
En 2018 nació Marketizados.
No teníamos grandes recursos. Solo un portátil que iba cuando quería, muchas ganas de aprender y la certeza de que se podían hacer las cosas mejor.
Desde entonces hemos pasado de hacer webs a construir herramientas, automatizaciones e inteligencia artificial que trabaja mientras tú duermes. Pero la filosofía no ha cambiado ni un milímetro: buscar siempre una forma mejor de hacer las cosas. Y si esa forma todavía no existe, la construimos nosotros.
Lo que viene a continuación es el camino de verdad: los aciertos, los años en que parecíamos locos y las frases míticas de los clientes que ya forman parte de la casa.
De un portátil que iba cuando quería
a un equipo entero.
Todo empezó con muy poco (y mucha ilusión)
No teníamos grandes recursos. Solo un portátil que iba cuando quería, muchas ganas de aprender y una idea muy clara: demostrar que cualquier empresa, grande o pequeña, podía destacar en Internet. Lo demás lo fuimos construyendo sobre la marcha.
Los primeros clientes llegaron con ilusión… y también con frases míticas como «¿Esto me lo puedes dejar un poco más barato?» o «Solo son cinco cambios…» (que casi siempre acababan siendo treinta). Pero cada proyecto nos enseñó algo nuevo.
El primer despegue
Empezamos a notar que aquello funcionaba. Un cliente recomendó a otro. Ese recomendó a otro. Y otro volvió a contratar.
Incluso hubo uno que pagó a la primera sin pedir descuento. Todavía no sabemos quién era, pero le seguimos recordando con cariño. Fue el momento en el que pensamos: «Vale… igual esto no era tan mala idea».
La era tecnológica
Mientras muchos seguían haciendo las cosas de forma manual, nosotros nos obsesionamos con automatizar absolutamente todo. Descubrimos la inteligencia artificial cuando todavía parecía cosa de películas.
Creamos procesos automáticos, herramientas internas y sistemas que nos permitían hacer en minutos lo que antes llevaba horas. Algunos decían que estábamos un poco locos. Seguramente tenían razón.
Llegó el filmmaker
Hasta entonces grabábamos vídeos… digamos que con mucha ilusión.
Entonces apareció nuestro filmmaker. Respiró hondo. Miró el material. Y entendió que tenía mucho trabajo por delante. Desde ese día los vídeos empezaron a parecer profesionales, y dejamos de grabar con el móvil apoyado en cualquier sitio.
Ya parecíamos una empresa
Fue el año en que dejamos de ser «uno haciendo de todo». Llegó nuestra Project Manager, la persona capaz de encontrar cualquier documento en menos tiempo del que tú tardas en abrir una carpeta.
La que organiza reuniones, clientes, tareas y calendarios. Si algo está pendiente, ella ya lo sabe. Y si dice que falta algo… falta. A partir de aquí el caos empezó a tener cierto orden.
Entran los programadores
Se incorporó el primer desarrollador. Y poco después llegó el segundo. Desde entonces, cada vez que alguien dice «eso no se puede hacer…», la respuesta suele ser: «dame diez minutos».
Pasamos de crear páginas web a desarrollar herramientas, automatizaciones, integraciones y soluciones prácticamente a medida. Y sí, muchas veces acabamos creando cosas que ni el propio cliente sabía que necesitaba.
Más tecnología. Más equipo. Más ambición.
Las aplicaciones móviles pasaron a formar parte de nuestros servicios. La inteligencia artificial dejó de ser un extra para convertirse en una herramienta de trabajo diaria. Las automatizaciones empezaron a multiplicarse.
Y mientras todo eso ocurría, nuestro equipo comercial seguía haciendo magia convirtiendo un «me lo pensaré…» en un «¿dónde firmo?».
La era social
Entendimos que una marca no solo necesita una buena web. También necesita una personalidad. Por eso incorporamos a nuestro equipo de contenido y redes sociales.
Las personas que consiguen que las marcas hablen como personas. Las que transforman una idea cualquiera en un Reel que funciona. Las que saben cuándo publicar, cómo comunicar y, sobre todo, cuándo no subirse a una moda absurda de Internet. Porque no, poner un 🚀 al final de todos los posts no es una estrategia.
Seguimos construyendo
Hoy somos un equipo formado por especialistas en desarrollo, marketing digital, inteligencia artificial, vídeo, gestión de proyectos y creación de contenido.
Seguimos investigando. Seguimos aprendiendo. Seguimos automatizando. Y seguimos teniendo exactamente la misma filosofía que el primer día: buscar siempre una forma mejor de hacer las cosas. Y si esa forma todavía no existe… la construimos nosotros.
Tres cosas innegociables.
Honestidad radical
Te contamos lo que funciona y lo que no, aunque no sea lo que quieres oír. Es la única forma de crecer juntos.
Obsesión por el dato
Nada de intuiciones vagas. Cada decisión se apoya en números que puedes ver y entender.
Cercanía de verdad
Estamos en Lleida, damos la cara y respondemos. Somos tu equipo, no un proveedor lejano.
«No queremos ser tu agencia para siempre.
Queremos que crezcas tanto que presumas de habernos tenido.»
— El equipo de Marketizados