Tienda a medida de tu catálogo
La plataforma se elige por tu caso, no por costumbre.
Montar la tienda es la parte fácil. Lo difícil es que la encuentren, que confíen y que terminen la compra. En eso es donde trabajamos.
Hay dos formas de acabar con una tienda online que no vende. La primera es no tenerla. La segunda, más cara, es tener una que nadie encuentra y en la que quien llega no se atreve a pagar.
La diferencia rara vez está en la plataforma. Está en tres cosas que se deciden antes de elegirla.
Una tienda con cien productos son cien páginas que pueden posicionar. La mayoría no lo hace porque las fichas se copian del catálogo del proveedor, y ese mismo texto está en otras cuarenta tiendas.
Google no tiene motivo para elegirte a ti. Reescribir las fichas de los productos que de verdad vendes —no los cien, los quince que importan— suele mover más la aguja que cualquier campaña.
La gente no compra a una web que no le da confianza, y la confianza se construye con detalles poco glamurosos: que se vean los gastos de envío antes del último paso, que haya un teléfono visible, que la política de devoluciones esté escrita en cristiano, que las fotos sean tuyas y no del banco de imágenes.
Un carrito abandonado casi nunca es un problema de diseño. Es que en algún punto la persona dudó y nadie le resolvió la duda.
Cada paso del proceso de pago pierde gente. Registrarse obligatoriamente antes de comprar pierde mucha. Pedir datos que no hacen falta, también.
Se mide, se quita lo que sobra y se vuelve a medir. Esto no es cuestión de opinión: los números dicen dónde se cae la gente.
WooCommerce, Shopify o desarrollo a medida. La elección depende de tu catálogo, de si vendes también en tienda física y de con qué tienes que conectar la gestión.
Ninguna es mejor que las otras en abstracto. Lo que sí importa es que la decisión se tome mirando tu caso, y no porque sea la que la agencia sabe montar.
La plataforma se elige por tu caso, no por costumbre.
Textos propios en los productos que de verdad vendes.
Se quita todo lo que hace dudar entre el carrito y el pago.
Stock, pedidos y facturación hablando con lo que ya usas.
Catálogo, márgenes, logística y con qué tiene que conectar.
La tienda, las fichas de lo que importa y el proceso de compra.
Se mira dónde abandona la gente y se corrige. Ahí está el dinero.
Depende. Shopify es más rápido de arrancar y tiene cuota mensual; WooCommerce da más control y se integra mejor con desarrollos propios. Lo decidimos con tu caso delante, no antes.
Una tienda con catálogo pequeño, entre cuatro y seis semanas. Con muchos productos o integraciones con tu ERP, más. Te damos plazo cerrado en el presupuesto.
Sí, y te enseñamos. Añadir productos, cambiar precios y ver pedidos tiene que poder hacerlo tu equipo sin llamarnos.
Entonces lo primero es una auditoría, no una tienda nueva. A veces el problema son tres cosas concretas y no hace falta rehacer nada.
Danos tu web y en 48 horas te mandamos un informe claro con lo que está frenando tus ventas y en qué orden arreglarlo. Lo revisa una persona, no un robot. Sin compromiso.
No buscamos «perfiles». Buscamos a quien hace bien una cosa concreta y le gusta hacerla bien. Si eres freelance, agencia o estudio y encajas, hablamos.
Miramos todo lo que llega. Si encajas, te escribimos; si no, también te lo decimos.
Escribimos sobre marketing, SEO e IA aplicada a negocios de verdad. Cuando publicamos algo que merece la pena, te lo mandamos. Ni un correo más.
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Nos dicen de forma agregada qué páginas se visitan más y cómo llega la gente, para mejorar la web. No se usan para identificarte.
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