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Escribir sobre salud mental sin que Google te penalice

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Escribir sobre salud mental sin que Google te penalice

Escribir en el blog de una consulta de psicología tiene una particularidad que no tiene ningún otro sector: Google te mide con una vara distinta, más exigente, y no lo esconde.

Sus directrices llaman a estas páginas YMYL, de «your money or your life». Son los temas donde una información mala puede hacer daño de verdad: salud, dinero, seguridad, decisiones legales. La salud mental está de lleno ahí.

Qué significa en la práctica

Que un artículo genérico sobre la ansiedad, correcto y bien escrito, no va a posicionar. En cualquier otro sector sí lo haría. Aquí Google prefiere a quien puede demostrar que sabe.

Y demostrarlo significa cosas concretas, no palabras bonitas.

Lo que sí demuestra que sabes

Firma con nombre y colegiación. Cada artículo firmado por una persona real, con su número de colegiado y un enlace a su página de autor. Es la señal más barata y la que más falta.

Una página de autor de verdad. Formación, dónde te formaste, años de ejercicio, en qué trabajas. No dos líneas: una página.

Experiencia propia, no resumen de otros. Lo que Google premia en salud es lo que no se puede copiar de una enciclopedia: qué preguntan de verdad tus pacientes en la primera sesión, qué te encuentras cuando alguien llega después de un año dándole vueltas, qué esperan que sea la terapia y no es. Eso lo tienes tú y no lo tiene ninguna web de contenidos.

Fechas visibles. Cuándo se publicó y cuándo se revisó por última vez.

Fuentes cuando corresponda. Si citas un dato clínico, di de dónde sale.

Lo que hunde una página de salud

El artículo genérico. «10 consejos para la ansiedad» está escrito diez mil veces. No aporta nada y compite con webs con muchísima más autoridad.

Texto generado y publicado sin revisar. No es que Google detecte que lo escribió una máquina; es que ese texto no dice nada que no esté ya en otros cien sitios, y eso sí se detecta. Sobre cómo usar la ayuda sin que se note, contenido con IA que no suena a robot.

Prometer resultados. «Supera la ansiedad en 30 días» te pone en problemas con Google y con tu colegio a la vez.

Dar consejo clínico a un lector concreto. Un artículo explica; no diagnostica ni sustituye una consulta. Conviene decirlo y conviene que sea verdad.

El caso de un paciente. Aunque esté anonimizado. Es el error que más veces he visto en webs de consultas, y es el que peor cae si alguien lo denuncia.

Sobre qué escribir, entonces

Lo que te preguntan, con las palabras con que te lo preguntan.

«¿Cuánto dura una terapia?». «¿Cómo sé si necesito ir al psicólogo?». «¿Qué pasa en la primera sesión?». «¿Es normal llorar en terapia?». «¿Puedo ir sin saber qué me pasa?».

Son preguntas que la gente escribe literalmente en el buscador antes de pedir cita, casi nadie las responde bien, y responderlas te posiciona y te trae pacientes a la vez. Un artículo que explique de verdad qué pasa en una primera sesión hace más por llenar tu agenda que veinte sobre los tipos de ansiedad.

Cómo se escribe uno que funcione

Responde la pregunta en las tres primeras líneas, sin introducción. Quien busca eso tiene una duda concreta y poca paciencia.

Después desarrolla, con subtítulos que sean también preguntas. Y usa tu forma de hablar: si en consulta no dices «sintomatología ansiosa», tampoco lo escribas. El tono que convence sin sonar a folleto está en textos de web que convencen sin sonar a vendedor.

Cierra con qué hacer a continuación, sin presionar: cómo se pide cita y cuánto tardas en responder.

Cuánto hay que publicar

Menos de lo que te dirán. Un artículo al mes, bien hecho y sobre una pregunta real, rinde más que cuatro genéricos. En YMYL la cantidad sin autoridad no sirve de nada, y un blog abandonado a los tres meses es peor que no tenerlo.

Qué hacer con lo que ya tienes publicado

Si arrastras un blog con artículos genéricos de hace años, la reacción normal es querer borrarlo todo. No suele ser lo mejor.

Lo que funciona es revisar en vez de borrar. Coge los tres o cuatro artículos que más visitas reciben, fírmalos con tu nombre y tu colegiación, añádeles la fecha de revisión y mete en cada uno algo que solo tú puedas escribir: qué te preguntan de verdad sobre ese tema en consulta.

Un artículo revisado así recupera posiciones más rápido que uno nuevo, porque ya tiene historial. Y borra solo lo que sea directamente incorrecto o lo que prometa resultados.

Cómo evitar competir contigo mismo

El error que más veces se ve en un blog de consulta: cuatro artículos sobre ansiedad, todos parecidos.

Google no sabe cuál mostrar, reparte la fuerza entre los cuatro y ninguno llega arriba. Es lo mismo que pasa con cuatro páginas de servicio casi iguales.

La regla práctica es una intención por artículo. «Qué es la ansiedad» y «cómo saber si mi ansiedad necesita terapia» son dos búsquedas distintas y merecen dos textos distintos. «Ansiedad: síntomas» y «síntomas de la ansiedad» son la misma y merecen uno solo.

Cuando dos artículos tuyos compiten por lo mismo, la solución es juntarlos en uno bueno y redirigir el otro.

Cuánto tarda en verse

Entre tres y seis meses para que un artículo empiece a moverse, y a veces más en salud, donde la competencia incluye a medios y a portales médicos con años de autoridad.

Por eso el blog no es el canal para llenar la agenda este mes. Es el que hace que dentro de un año llegue gente sin que pagues por cada visita.

Una línea al pie de cada artículo: que el contenido es informativo, que no sustituye una consulta profesional y a dónde acudir en una urgencia. No es un adorno legal, es una de las señales que Google mira en salud, y además es lo correcto.

Dónde encaja el blog dentro del resto de la web está en qué páginas necesita la web de un psicólogo. Si prefieres que lo escribamos contigo, con tu criterio y tu revisión, lo hacemos en marketing para psicólogos.

Preguntas frecuentes

Lo que suele preguntarse.

Esto mismo, aplicado a tu negocio.

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