Fotos de producto con el móvil para la campaña
En campaña, la foto hace más que el texto. Es lo primero que se ve en un anuncio, en la ficha de producto y en el mensaje que alguien reenvía a su pareja preguntando si le gusta. Y sin embargo es lo que más se deja para el final, cuando ya no hay tiempo.
La buena noticia es que la barrera técnica ha desaparecido. Un móvil de gama media saca fotos de producto perfectamente válidas. Lo que separa una foto que vende de una que no es la luz y el fondo, no la cámara.
La luz: una ventana y nada más
La regla es sencilla: luz natural, indirecta, de lado.
Busca una ventana grande a una hora en que no entre el sol directo. Si entra, cuelga una sábana blanca o una cortina fina y ya tienes un difusor. Coloca el producto a un metro de la ventana, con la luz llegándole de lado, no de frente ni de espaldas.
Nunca uses el flash del móvil. Aplana el objeto, quema los brillos y crea una sombra dura detrás que delata la foto casera al instante.
Si el producto queda demasiado oscuro por el lado contrario a la ventana, pon un cartón blanco o un folio en ese lado. Rebota la luz y suaviza la sombra. Es el truco más barato de la fotografía de producto y funciona siempre.
El fondo: cuanto más aburrido, mejor
En una ficha de producto el protagonista es el producto. Un fondo con cosas alrededor distrae y, sobre todo, envejece mal.
Sirve una cartulina grande, una pared lisa, una mesa de color plano. Lo importante es que sea continuo: si se ve la línea donde acaba la mesa y empieza la pared, la foto pierde. Por eso las cartulinas grandes se curvan en lugar de doblarse.
Blanco para la ficha de producto y para los anuncios, donde interesa que se recorte limpio. Un color plano que combine con tu marca para redes, donde interesa que se distinga en un muro lleno de imágenes.
Cómo colocar el móvil
Tres cosas que arreglan la mayoría de fotos malas:
A la altura del producto, no desde arriba mirando hacia abajo. La foto desde arriba deforma y hace que todo parezca pequeño. La excepción es el plano cenital completo, que funciona bien para conjuntos y para cosas planas.
Con la cámara apoyada. Un trípode de mesa cuesta diez euros, pero una pila de libros hace lo mismo. Sujetar el móvil a pulso mete micromovimiento y las fotos salen ligeramente blandas sin que se note hasta que se amplían.
Sin zoom. El zoom digital recorta píxeles. Acércate tú o recorta después.
Y toca la pantalla sobre el producto antes de disparar, para que el móvil enfoque y mida la luz ahí y no en el fondo.
Las cinco fotos que necesita cada producto
Para una campaña, con este juego vas sobrado:
La principal, producto solo sobre fondo limpio, entero y bien iluminado. Es la que va en la ficha y en el anuncio.
Una de detalle, del material, la costura, el acabado, la textura. Es la que responde a la duda de calidad sin decir una palabra.
Una con referencia de tamaño, con una mano, junto a un objeto conocido o puesto. El error más común en las devoluciones es que el producto no era del tamaño que la gente imaginaba.
Una en uso, en el contexto real donde se usa. Es la que hace que alguien se imagine teniéndolo.
Una vertical, pensada para historias y para móvil, con espacio arriba y abajo por si hay que poner texto encima.
El retoque justo
Con el editor del propio móvil basta: subir un poco la exposición, enderezar, recortar y quitar cualquier cosa que se haya colado en el encuadre.
Lo que conviene evitar es la saturación exagerada y los filtros de color. Si el producto llega y no es del tono de la foto, la devolución está garantizada y con ella una reseña regular.
Aplica el mismo tratamiento a todas las fotos de la campaña. La coherencia entre imágenes se nota más de lo que se cree cuando se ven juntas en una cuadrícula.
Prepáralo todo en una tarde
Lo que hunde este trabajo es hacerlo producto a producto según hace falta. Monta el sitio una vez —ventana, cartulina, cartón blanco, móvil apoyado— y fotografía en cadena todo lo que vaya a entrar en campaña.
Dos horas bien aprovechadas en octubre dan material para toda la temporada, y evitan la foto de urgencia hecha con la luz del fluorescente del almacén a las once de la noche.
Guárdalas bien
Ponles nombres que se entiendan, no el que les da el móvil. Y guarda siempre el original grande antes de comprimirlo: lo vas a necesitar cuando alguien te pida la foto para un catálogo, un cartel o un anuncio impreso, y el archivo de 800 píxeles que subiste a la web no va a servir.
Con la misma tarde y el mismo móvil puedes salir también con vídeo, que rinde más en campaña: vídeo corto para negocios que no tienen tiempo.
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