SEO local

SEO local en catalán y castellano: cómo plantearlo

· 4 min de lectura

Es una duda que aparece en casi todos los proyectos que llevamos aquí: ¿la web en catalán, en castellano, o en los dos? Y detrás hay una pregunta más práctica: si hacemos las dos versiones, ¿duplicamos el coste?

La respuesta corta es que depende del negocio, y que hacerlo mal cuesta más que no hacerlo.

Cómo se busca de verdad

Lo primero es dejar de suponer. Hay un patrón que se repite y sorprende a mucha gente: se habla en catalán y se busca en castellano, sobre todo en términos técnicos y comerciales.

Alguien que habla catalán todo el día escribe «fontanero urgente Lleida» en Google. No siempre, pero más de lo que uno esperaría. Las búsquedas de servicios profesionales tienden al castellano; las de comercio, hostelería y todo lo que tiene que ver con la vida del barrio, más al catalán.

Esto no se decide por intuición ni por preferencia personal. Se mira en los datos: el Planificador de Palabras Clave de Google es gratuito y te dice cuánta gente busca cada variante.

Las tres opciones, con sus consecuencias

Solo castellano. Cubre la mayoría de búsquedas comerciales y es lo más barato. El coste no es de posicionamiento sino de percepción: hay clientes a los que una empresa de aquí que solo se dirige en castellano les resulta ajena.

Solo catalán. Refuerza el arraigo y encaja en sectores muy locales. Pero deja fuera búsquedas con volumen, y complica si algún día quieres vender fuera.

Las dos, bien hechas. Es lo ideal y también lo más caro. Y aquí está el matiz importante: bien hechas.

El error que hace daño

Traducir la web palabra por palabra y publicar las dos versiones sin más no es hacerlo bien. Suele traer tres problemas.

Etiquetas mal puestas. Si no se declara con hreflang qué versión corresponde a qué idioma, Google puede tratarlas como contenido duplicado y quedarse solo con una, normalmente la que menos te interesa.

Traducción automática sin revisar. Se nota, y en catalán se nota mucho porque las traducciones automáticas fallan justo en las expresiones que suenan naturales. Una web con catalán raro transmite lo contrario de lo que buscabas.

El doble de páginas que mantener. Cada cambio hay que hacerlo dos veces. Con el tiempo una versión se queda atrás, y esa es la que Google acaba enseñando.

Cómo lo planteamos nosotros

En la mayoría de proyectos locales, el reparto que mejor funciona es este.

La web principal en castellano, que es donde está el volumen de búsqueda comercial.

Los puntos de contacto en catalán: la atención, los correos, las redes, la ficha de Google si el negocio es muy de barrio. Ahí es donde el idioma construye cercanía, y no cuesta mantenimiento adicional.

Y contenido en catalán solo donde tenga sentido, no por sistema. Un artículo sobre una normativa autonómica, sobre algo que pasa en la ciudad, sobre un tema que solo se busca aquí. Esas piezas rinden bien y no obligan a duplicar la web entera.

Cuando el negocio sí necesita las dos versiones completas —porque vende a instituciones, porque su cliente es catalanoparlante casi en exclusiva, o porque compite con quien ya lo tiene—, entonces se hace bien: dos versiones reales, con hreflang correcto y ambas mantenidas.

La decisión no es de idioma

Es de mercado. A quién le vendes, cómo te busca y qué esperan de ti al llegar.

Y se toma con datos delante, no con la sensación de cada uno. En quince minutos de Planificador se ve claro, y evita meses de trabajo mal dirigido.

Qué hacer con la ficha de Google

Aquí la respuesta es más clara que en la web: el idioma de la ficha debe ser el que usa tu cliente al hablar contigo, no el de tu web.

Google traduce automáticamente la descripción para quien busca en otro idioma, así que no pierdes nada por escribirla en catalán si ese es el trato habitual. Y las reseñas van a llegar en el idioma en que hable cada cliente, mezcladas, sin que eso perjudique.

Lo que sí conviene es responderlas en el idioma en que están escritas. Es un detalle pequeño y se nota.

Un caso que se repite

Nos ha pasado varias veces con negocios de aquí: llegan con la web solo en catalán, convencidos de que era lo correcto por cercanía, y al mirar los datos descubren que el 70 % de las búsquedas de su servicio en la provincia se hacen en castellano.

No es que estuvieran equivocados en la intención. Es que la intención y el dato iban por caminos distintos, y nadie había mirado el dato.

La solución en esos casos no suele ser rehacer la web: es añadir contenido en castellano para las búsquedas comerciales y mantener el catalán donde construye relación. Cuesta bastante menos y funciona mejor que cualquiera de los dos extremos.

Si quieres saber cómo te busca tu cliente aquí, lo miramos con tus datos y te decimos qué versión compensa en tu caso.

Preguntas frecuentes

Lo que suele preguntarse.

Depende de la búsqueda, no del idioma que hables. Muchos términos comerciales se buscan en castellano incluso por catalanohablantes, y otros solo existen en catalán. Hay que mirar el volumen real de cada uno antes de decidir.

No necesariamente. Duplicar todo cuesta mantenimiento y a menudo no aporta. Suele salir mejor tener el sitio en un idioma y trabajar en el otro solo las páginas cuyas búsquedas lo justifiquen.

No, siempre que cada versión esté bien marcada con hreflang y no sean traducciones automáticas sin revisar. Lo que sí penaliza es tener dos páginas casi iguales compitiendo entre ellas.

Esto mismo, aplicado a tu negocio.

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