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Cómo conseguir pacientes para una consulta de psicología

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Cómo conseguir pacientes para una consulta de psicología

Casi ningún psicólogo monta una consulta pensando en cómo va a llenarla. Se estudia, se forma, se colegia, se alquila un despacho, y la pregunta de dónde salen los pacientes aparece cuando ya hay un alquiler que pagar.

La respuesta honesta es que llegan por cuatro sitios, y que solo uno de ellos se puede acelerar.

De dónde llega hoy un paciente

Derivación de otro profesional. Médicos de familia, pediatras, otros psicólogos que no llevan tu especialidad. Es la vía que trae a los pacientes que mejor encajan y la que más tarda en construirse, porque depende de que alguien se juegue su criterio recomendándote.

Boca a boca. Un paciente que terminó bien y se lo cuenta a alguien. Excelente y absolutamente incontrolable: llega cuando llega y no hay palanca que tocar.

Directorios. Doctoralia y los demás. Traen volumen, pero te ponen en una lista junto a otros veinte colegiados donde la única diferencia visible acaba siendo la tarifa.

Búsqueda. Alguien escribe «psicólogo» y su ciudad, o «terapia de pareja» y su ciudad, y decide con lo que ve. Es el único canal que se puede trabajar de forma deliberada, y es donde casi ninguna consulta pequeña está.

Por qué la búsqueda es la que se trabaja

No porque sea mejor que una derivación —no lo es—, sino porque es la única donde tu esfuerzo cambia el resultado de forma previsible.

Y porque el momento es bueno. Quien busca un psicólogo a las once de la noche desde el móvil no está comparando precios: está decidiendo dar un paso que lleva meses posponiendo. Si en ese momento te encuentra y entiende cómo pedir cita, entra. Si no, escribe a otro.

Lo primero: la ficha de Google

Antes que la web, antes que las redes y antes que cualquier anuncio. La ficha de Google es lo que decide si sales en el mapa cuando alguien busca desde tu ciudad, y es gratis.

Necesita el nombre exacto, la categoría correcta, el horario real, fotos del despacho de verdad y una descripción escrita para quien busca, no para ti. Cómo se monta bien está en una ficha de Google Business Profile que traiga llamadas, y los fallos que la dejan sin efecto, en errores de SEO local que hacen perder clientes.

Lo segundo: una página por cada cosa que tratas

Aquí es donde casi todas las consultas se quedan cortas. Tienen una web con una página de «servicios» donde se enumeran ocho especialidades en una lista.

El problema es que nadie busca «servicios de psicología». Buscan «psicólogo ansiedad», «terapia de pareja», «psicólogo infantil». Cada una de esas búsquedas es una página distinta, con su propio texto explicando cómo trabajas ese caso concreto, cuánto suele durar y qué pasa en la primera sesión.

Ocho especialidades en una lista compiten por nada. Cuatro páginas bien escritas compiten por cuatro búsquedas.

Lo tercero: quitar fricción para pedir cita

Da igual cuánta gente te encuentre si al llegar tiene que rellenar nueve campos o escribir un correo formal.

Lo que funciona es un botón visible, un formulario de tres campos y una frase diciendo cuánto tardas en responder. Y si puede ser, la opción de reservar directamente un hueco.

Lo que conviene dejar de hacer

Publicar en redes tres veces por semana sin que nadie te haya buscado nunca por ahí. Pagar cuatro directorios a la vez. Escribir artículos genéricos sobre la ansiedad que no responden a ninguna búsqueda concreta.

No es que estén mal. Es que ocupan el tiempo que necesita lo anterior, y sin lo anterior no sirven de nada.

Cuánto cuesta traerte un paciente

Es el número que casi ninguna consulta tiene y el que ordena todas las decisiones.

Se calcula de forma sencilla: lo que gastas en captación en un mes, dividido entre los pacientes nuevos que han entrado ese mes. Si pagas 60 € de directorio y han venido tres, te cuesta 20 € cada uno. Si además pagas anuncios, se suma.

Con ese número al lado del valor de un paciente —lo que factura de media a lo largo de todo su proceso, no lo que paga en una sesión— se ve enseguida qué canal compensa. Y suele haber sorpresas: el canal que más pacientes trae rara vez es el que más rentabilidad deja.

Basta con apuntarlo en un papel: fecha, nombre y de dónde vino. Tres meses de esa lista valen más que cualquier panel de analítica.

Los primeros pacientes, cuando aún no hay nada

Si acabas de abrir y no tienes ni web ni reseñas, hay tres cosas que rinden desde la primera semana y no cuestan dinero.

Avisar a quien ya te conoce. Compañeros de promoción, profesores, gente de las prácticas, otros profesionales del barrio. No es pedir favores: es informar de que existes y de qué llevas.

Presentarte a los médicos de familia de tu zona. Un correo breve o una visita corta con lo que tratas, tus horarios y cómo derivar. Es la vía más lenta y la que trae mejores pacientes.

Montar la ficha de Google el primer día. Antes que la web. Es gratis y es lo único que puede traerte una llamada esta semana.

El orden importa más que la intensidad

Ficha de Google, páginas por especialidad, camino claro para pedir cita. En ese orden, y sin pasar al siguiente hasta tener el anterior. Una consulta pequeña no tiene horas para hacerlo todo a la vez, y hacerlo todo a medias no mueve nada.

Si prefieres que lo montemos nosotros, es exactamente lo que hacemos en marketing para psicólogos.

Preguntas frecuentes

Lo que suele preguntarse.

Esto mismo, aplicado a tu negocio.

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