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Horarios, festivos y ficha de Google: los detalles que cuestan llamadas

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Horarios, festivos y ficha de Google: los detalles que cuestan llamadas

Una ficha de Google mal mantenida no se nota. No sale ningún aviso, nadie se queja y todo parece funcionar. Lo único que pasa es que hay gente que iba a llamarte y no lo hace, y eso no aparece en ningún informe.

Estos son los fallos que más nos encontramos, ordenados por el daño que hacen.

Los horarios que no son los de verdad

Es el más común y el más caro. Alguien busca tu negocio a las seis de la tarde, Google dice «cerrado», y esa persona llama al siguiente de la lista.

Peor todavía: si alguien va a tu local porque Google decía que estaba abierto y se encuentra la puerta cerrada, tienes una reseña de una estrella casi garantizada.

Lo que hay que revisar:

  • El horario de cada día, incluido el mediodía si cierras. Google permite dos franjas por día.
  • Los festivos. Esto es lo que casi nadie hace. Google pregunta por los festivos que se acercan y hay que contestar. Un negocio cerrado por fiesta mayor de la ciudad sin marcarlo en la ficha manda a todos sus clientes a la competencia ese día.
  • Los cambios de temporada. Si en verano abres distinto, hay que cambiarlo el día que empieza, no dos semanas después.

Ponte un recordatorio en el calendario en enero con todos los festivos del año. Es media hora y evita doce disgustos.

El teléfono que no es el que atiende

Suena obvio y pasa constantemente. Un número que se cambió, un fijo que nadie coge porque todo el mundo usa el móvil, un número de un socio que ya no está.

Prueba tú mismo: busca tu negocio en el móvil, pulsa el botón de llamar y comprueba que suena donde tiene que sonar. Hazlo cada pocos meses.

Y si tienes WhatsApp para clientes, ponlo. Mucha gente prefiere escribir a llamar, sobre todo fuera de horario.

La categoría mal elegida

La categoría principal es lo que más influye en para qué búsquedas apareces en el mapa. Y mucha gente elige la primera que le suena.

Una peluquería que se puso «salón de belleza» deja de aparecer para quien busca peluquería. Un taller que se puso «taller mecánico» genérico cuando lo suyo es la chapa está compitiendo en la búsqueda equivocada.

La forma de elegirla bien: busca a los tres competidores que salen primero y mira qué categoría tienen. Google la enseña justo debajo del nombre. Si los tres tienen la misma y tú otra, hay una pista clara.

Y añade categorías secundarias, que también cuentan. Sin pasarse: cinco relacionadas de verdad valen más que quince inventadas.

La dirección sin comprobar

Google a veces coloca el marcador donde no es, sobre todo en calles largas o en polígonos. Si el punto azul está a cien metros de tu puerta, hay gente que se pierde.

Abre la ficha, mira dónde cae el marcador en el mapa y arrástralo si hace falta. Y comprueba que las indicaciones para llegar tienen sentido: en más de un sitio Google manda a la gente por una calle cortada.

Las fotos de hace cinco años

Las fichas con fotos recientes reciben más visitas. No es una opinión, es lo que se ve en las estadísticas de la propia ficha.

No hacen falta fotos de estudio. Hacen falta fotos actuales, con luz, del sitio como está hoy: el local, el equipo, algún trabajo terminado. Una al mes es suficiente para que la ficha se vea viva.

Y revisa las fotos que suben los clientes. Si hay alguna que no corresponde a tu negocio o es de antes de una reforma, se puede reportar.

Los servicios y productos vacíos

Google deja listar los servicios uno a uno con su descripción. Es un espacio grande que casi nadie rellena.

Cuesta una tarde y sirve para dos cosas: aparecer en búsquedas más concretas, y que quien mire la ficha entienda qué haces sin entrar en la web. Muchas decisiones se toman ahí mismo, sin llegar nunca a tu sitio.

Las reseñas sin responder

Responder a las reseñas no es solo educación. Las fichas con respuestas reciben más interacción, y quien lee las reseñas antes de decidir se fija tanto en lo que dicen los clientes como en cómo respondes tú.

Las malas, sobre todo. Una queja bien respondida —sin justificarse, reconociendo lo que pasó y diciendo qué se ha hecho— convence más que diez elogios.

Cómo saber si está funcionando

La propia ficha da estadísticas: cuántas veces ha aparecido, cuántos han pedido cómo llegar, cuántos han llamado. Míralo una vez al mes.

Lo interesante no es el número absoluto, es qué pasa cuando cambias algo. Si subes fotos y añades servicios y a las tres semanas las llamadas suben, ya sabes dónde seguir invirtiendo el rato.

El repaso de quince minutos

Una vez al trimestre: horarios y festivos, teléfono probado de verdad, categoría comparada con la competencia, marcador en el sitio, una foto nueva, reseñas respondidas.

Quince minutos. Es de las cosas con mejor relación entre esfuerzo y resultado que existen para un negocio local, y es de las que más se dejan.

Las preguntas que hace la gente

Hay una sección de la ficha donde cualquiera puede hacer una pregunta y cualquiera puede responderla. Eso último es lo peligroso: puede contestar alguien que no tiene nada que ver contigo, y esa respuesta se queda ahí.

Merece la pena revisarla de vez en cuando y responder tú mismo. Y puedes adelantarte: escribir las preguntas más frecuentes y contestarlas, que está permitido y es una forma de ocupar ese espacio con información correcta.

Cuando alguien edita tu ficha

Google permite que los usuarios sugieran cambios: un horario, una dirección, incluso que un negocio ha cerrado.

A veces se aceptan sin que te enteres. Por eso conviene mirar la ficha cada cierto tiempo aunque no cambies nada, y activar los avisos por correo de la propia herramienta. Un negocio marcado como cerrado por error pierde llamadas hasta que alguien lo detecta.

Si prefieres que la llevemos nosotros y te avisemos cuando algo se descuadre, escríbenos.

Preguntas frecuentes

Lo que suele preguntarse.

Que apareces como cerrado cuando estás abierto, y quien busca pasa al siguiente. Es el fallo que más llamadas cuesta y el más fácil de arreglar. Google además baja las fichas con horarios que los usuarios corrigen a menudo.

Sí, y Google lo pide expresamente antes de cada festivo. Una ficha sin horario especial marcado muestra el horario normal, y el cliente que se planta delante de una persiana bajada no vuelve.

Una vez al mes bastan cinco minutos: horarios, festivos próximos, que los datos sigan bien y responder lo que haya llegado. Google permite que los usuarios sugieran cambios, y a veces se aplican sin avisar.

Esto mismo, aplicado a tu negocio.

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