Tu competencia sale antes que tú: cómo averiguar por qué
Es una de las llamadas que más recibimos. «Busco mi servicio en Google y sale primero uno que lleva menos tiempo que yo. ¿Qué está haciendo?»
Casi siempre hay una respuesta concreta, y casi siempre se puede encontrar en una tarde sin herramientas de pago. No es magia ni dinero: es que ha hecho tres o cuatro cosas que tú no.
Antes de nada: busca bien
Buscar tu servicio desde tu propio ordenador no vale. Google personaliza los resultados con tu historial y con tu ubicación exacta, así que ves una versión que nadie más ve.
Abre una ventana de incógnito y busca desde ahí. Si quieres afinar, prueba también desde el móvil con datos en vez de wifi. Anota qué sale en las tres primeras posiciones y qué sale en el mapa, que son dos listas distintas y se ganan de forma distinta.
Paso 1: mira la página que te gana, no su web
Este error lo comete casi todo el mundo. Se compara la página de inicio propia con la de inicio del competidor, cuando lo que aparece en Google es otra página.
Abre exactamente la página que sale en los resultados. ¿Es su portada o es una página dedicada a ese servicio? En un porcentaje altísimo de los casos, quien gana tiene una página específica y quien pierde tiene un párrafo dentro de la portada.
Eso solo ya explica muchas diferencias. Google prefiere una página que trata un tema entero a una que lo menciona.
Paso 2: cuenta lo que hay dentro
Sin herramientas. Mira su página y la tuya, una al lado de la otra, y anota:
- Cuánto texto tiene. No para copiar la extensión, sino para ver si responde más preguntas que la tuya.
- Qué preguntas responde. Precio, plazos, qué incluye, qué no incluye, cómo empezar. Cada una que ella responde y la tuya no es una razón para que Google la prefiera.
- Si hay ejemplos concretos. Casos, fotos de trabajos, nombres de clientes. Eso es lo que Google interpreta como contenido con sustancia.
- Si menciona la ciudad y cómo. No una vez en el pie de página. En los títulos, en el texto, en los ejemplos.
- Qué hay en el título de la pestaña. Es el texto que aparece en azul en Google. Muchas veces la diferencia está ahí y se arregla en cinco minutos.
Paso 3: mira su ficha de Google
Si la pelea es por el mapa, la web importa menos de lo que crees. Compara las dos fichas:
Número de reseñas y nota media. Si responde a las reseñas. Cuántas fotos tiene y de cuándo son las últimas. Si tiene los servicios listados uno a uno. Si publica novedades. Si la categoría principal es la correcta.
Aquí las diferencias suelen ser enormes y aquí se arreglan rápido. Una ficha con cuarenta reseñas respondidas y fotos de este mes gana casi siempre a una con ocho reseñas y una foto de 2019, aunque la web de la segunda sea mejor.
Paso 4: quién le enlaza
Busca en Google su nombre entrecomillado. Van a aparecer las webs que hablan de él: asociaciones, medios locales, clientes, patrocinios.
Haz lo mismo con el tuyo y compara las listas. Normalmente el que gana está en tres o cuatro sitios locales donde tú no estás, y son sitios donde tú también podrías estar sin pagar nada.
Paso 5: desde cuándo existe
Escribe su dominio en una herramienta de whois o mira si el pie de página tiene un año de copyright antiguo. Si su web lleva ocho años publicando y la tuya se rehízo el año pasado, parte de la diferencia es tiempo y no hay atajo.
Saber esto evita frustraciones. También ayuda a fijar expectativas: recuperar terreno frente a alguien con años de ventaja lleva meses, no semanas.
Qué hacer con lo que encuentres
De ese análisis salen normalmente entre cinco y ocho diferencias concretas. Ordénalas por esfuerzo:
Lo que se arregla esta semana. Título de la página, descripción, poner la ciudad donde falta, completar la ficha de Google, pedir reseñas a los clientes contentos de los últimos meses.
Lo que lleva un mes. Crear la página de servicio que no tienes, escribir las respuestas a las preguntas que él responde y tú no, sacar fotos decentes de trabajos reales.
Lo que lleva un año. Enlaces locales, artículos que respondan a lo que busca tu cliente, reseñas acumuladas.
No hace falta hacerlo todo. Los dos primeros bloques suelen mover la posición lo suficiente como para notar la diferencia en llamadas.
Un aviso sobre copiar
Estudiar a la competencia sirve para entender qué valora Google en tu sector. No para copiar textos.
Copiar la estructura está bien. Copiar los párrafos es mala idea por dos razones: Google detecta contenido duplicado y lo penaliza, y además el texto de otro no habla de lo que tú haces bien. Tu ventaja está en lo que tú sabes y él no, y eso no se copia.
Cuando la respuesta es que paga
A veces el competidor sale primero porque son anuncios. Fíjate en la etiqueta de patrocinado antes de sacar conclusiones: competir contra un anuncio con posicionamiento natural es otra conversación, y a veces la respuesta correcta es poner tú también anuncios en esa búsqueda concreta mientras el trabajo de fondo hace efecto.
Si quieres que hagamos este análisis por ti con tu competencia real de Lleida delante, escríbenos. Sale un documento corto con la lista ordenada de qué cambiar.