Calendario de campañas de otoño: qué preparar y cuándo
Entre finales de octubre y el 6 de enero se concentra, en muchos negocios pequeños, entre un tercio y la mitad de la facturación del año. Y casi siempre se llega a ese tramo con la misma sensación: que no ha dado tiempo a preparar nada.
No es falta de trabajo. Es que las fechas se ven venir de lejos pero se empiezan a trabajar tarde, cuando ya solo queda improvisar.
El problema del calendario mental
Casi todo el mundo tiene las fechas en la cabeza: Black Friday a finales de noviembre, Navidad en diciembre, rebajas en enero. El fallo no es no saberlas, es calcular mal cuánto antes hay que moverse.
Una campaña no empieza el día de la campaña. Empieza cuando decides qué vas a ofrecer, con qué stock, a qué precio y por dónde lo vas a contar. Eso son semanas, no días. Y hay una parte, la de posicionamiento, que necesita todavía más margen: un artículo o una página nueva tarda semanas en aparecer en Google. Publicarla el mismo día es publicarla para nadie.
Cinco picos y cuándo se preparan
Black Friday, último viernes de noviembre. Se prepara en octubre. Antes de que acabe el mes deberías tener decidido qué producto o servicio entra en oferta y con qué descuento, porque de ahí sale todo lo demás. La primera quincena de noviembre es para montar la página, escribir los correos y dejar los anuncios preparados. La última semana solo se aprieta el botón.
El puente de diciembre. Es el fin de semana en que mucha gente hace la primera compra de Navidad sin prisa. Se prepara a mediados de noviembre: horarios, stock de lo que más se regala y un mensaje claro de que estás abierto.
Navidad. El grueso de las decisiones de regalo se toma entre el 5 y el 22 de diciembre. Se prepara desde principios de noviembre, sobre todo si vendes online y dependes de plazos de envío: la fecha límite para que un pedido llegue a tiempo hay que anunciarla, no esconderla.
Reyes. En España sigue siendo la fecha fuerte del regalo, y tiene una ventana propia entre el 26 de diciembre y el 5 de enero que mucha gente desaprovecha por estar de cierre. Se prepara antes de irte de vacaciones, dejando el contenido programado.
Rebajas. Arrancan justo después. Se preparan en diciembre, porque en enero ya no hay tiempo y porque decidir en caliente qué se rebaja es la forma más rápida de perder margen.
Qué preparar en octubre, concretamente
Tres cosas, y ninguna requiere presupuesto:
Decide la oferta. No «vamos a hacer algo». Qué producto o servicio, qué descuento, cuántas unidades y hasta cuándo. Si no puedes responder a esas cuatro cosas, la campaña todavía no existe.
Mira el año pasado. Qué se vendió, qué sobró, qué preguntaron por teléfono, qué se agotó el primer día. Esa información la tienes y casi nadie la mira. Vale más que cualquier estudio de mercado.
Comprueba lo que ya está roto. La web tarda en cargar, el formulario pide siete campos, la ficha de Google tiene el horario de hace dos años. Arreglar eso en octubre es barato. Arreglarlo el 27 de noviembre, con tráfico entrando, es una urgencia.
El error de meter todo en la misma semana
Concentrar la comunicación en los tres días de campaña parece intenso y eficaz. En la práctica compite con todo el mundo haciendo lo mismo, en la semana más cara del año para anunciarse.
Reparte: avisa antes a quien ya te conoce, prepara el terreno con contenido que resuelva dudas reales, y guarda el empujón fuerte para cuando la oferta esté viva. Quien llega a tu campaña habiéndote leído antes compra más y devuelve menos.
Lo mínimo si vas justo
Si solo puedes hacer una cosa de aquí a noviembre, que sea esta: escribe en un papel las cinco fechas, y al lado, la semana en la que tienes que empezar a moverte para cada una. Cuélgalo donde lo veas.
Media docena de fechas anotadas a tiempo evita casi todo el caos de diciembre. Y el caos de diciembre no solo cansa: se lleva por delante ventas que estaban ahí.
Los dos calendarios que conviene separar
Hay un calendario de venta y un calendario de trabajo, y confundirlos es lo que genera las urgencias.
El de venta son las fechas: Black Friday, el puente, Navidad, Reyes, rebajas. El de trabajo es todo lo que tiene que estar hecho antes: decidir la oferta, preparar textos y fotos, revisar la web, avisar a proveedores, cuadrar turnos.
Escríbelos en dos columnas. Para cada fecha de venta, apunta la semana en que empieza el trabajo. Verás que octubre y la primera quincena de noviembre están mucho más cargados de lo que parecía, y que la semana de Navidad, en cambio, debería estar casi vacía de tareas de preparación. Si no lo está, algo se ha planificado tarde.
Reparte también el descanso
Un calendario de campaña que no incluye cuándo para el equipo es un calendario incompleto. En un negocio pequeño, la persona que atiende, prepara pedidos y responde mensajes suele ser la misma, y en diciembre se satura.
Decide desde ahora qué días vas a cerrar, cuándo se libra y qué se responde en festivo. Comunicarlo con antelación —en la ficha de Google, en las redes y en la web— evita la mitad de los enfados de diciembre, que casi nunca son por el producto sino por no saber si estabas abierto.
Un calendario de campaña se sostiene sobre otro más aburrido, el de lo que publicas cada semana. Si ese te falla, empieza por un calendario de contenidos que puedas cumplir. Y si prefieres que lo montemos y lo llevemos contigo, es lo que hacemos como agencia de marketing en Lleida.