Braseado
Carnes maduradas y leña de encina. Estética oscura, burdeos y oro, con vídeo de portada.
Ver demo →Una carta QR que se lee bien en el móvil y en tres idiomas, desde la que el cliente pide, llama al camarero y paga. La cocina recibe el pedido al momento y tú cambias platos y precios cuando quieras.
La carta de su mesa, con la cámara del móvil y en su idioma. Sin descargar nada.
Directo a cocina y barra: cada pedido llega a quien lo prepara, en orden y sin papel.
La cuenta desde el móvil: entera, dividida o por platos, con propina si quiere.
Cada carta lleva su logotipo, sus colores, sus fotos y sus platos. Pulsa una y pruébala como si estuvieras sentado en la mesa.
Carnes maduradas y leña de encina. Estética oscura, burdeos y oro, con vídeo de portada.
Ver demo →Café de especialidad y obrador. Tonos crema y espresso, con logotipo caligráfico.
Ver demo →Un estilo actual: piedra, negro y azul cobalto, con fotos de producto sobre fondo liso.
Ver demo →Barra de sushi con una estética japonesa sobria, oscura y tipográfica.
Ver demo →La versión para pizzería, para comer en el local o pedir para llevar.
Ver demo →Azulejos de maiólica azul cobalto, limón y blanco cal: la pizzería con aire de costa.
Ver demo →La carta es lo que ve el cliente. Detrás hay seis pantallas que trabajan solas para que la sala, la cocina y tú sepáis en todo momento qué está pasando.
Cada uno ve lo suyo, en el orden en que entra. Se acabaron las comandas perdidas.
Qué mesa ha pedido, cuál llama al camarero y cuál quiere pagar, de un vistazo.
Cambias platos, precios y fotos cuando quieras. Se ve al momento en todas las mesas.
Cada comensal paga la cuenta entera, a partes iguales o solo lo suyo, y deja propina si quiere. Sin esperar a que llegue el datáfono.
Imprimes los códigos desde el panel y cada uno abre la carta de su mesa. Si cambias la carta, los códigos impresos siguen sirviendo.
Al cerrar ves cuántos pedidos ha habido, a qué horas y qué es lo que más se ha pedido, sin sacar cuentas a mano.
La mayoría de cartas QR son el PDF de siempre con un código pegado en la mesa. Se abre pequeño, hay que hacer zoom y, si cambias un precio, hay que volver a imprimir el código o a subir el archivo.
Esto es otra cosa. Cada mesa tiene su código, y al escanearlo el cliente ve una carta pensada para el móvil: fotos de los platos, precios, descripciones y el idioma que prefiera, castellano, catalán o inglés. Desde ahí puede pedir, avisar al camarero o pedir la cuenta, sin descargar ninguna aplicación.
El cliente escanea el código con la cámara del móvil y entra directamente en la carta de su mesa.
Elige y pide. Añade platos al pedido y lo envía. No hace falta esperar a que alguien pase a tomar nota.
El pedido llega a quien lo prepara. La cocina ve los platos y la barra las bebidas, cada una en su pantalla, en el orden en que entran.
Pide la cuenta y paga. Puede pagar la cuenta entera, dividirla entre varios o pagar solo lo suyo, y dejar propina si quiere.
La sala tiene un panel con el estado de cada mesa: quién ha pedido, quién llama al camarero y quién quiere pagar. La cocina y la barra trabajan con su propia pantalla, sin comandas en papel que se pierden.
Y tú tienes un panel para cambiar la carta: platos, precios y fotos. Si cambias un precio o quitas un plato, se ve al momento en todas las mesas, sin reimprimir nada.
Las demos de esta página usan el mismo programa por dentro y no se parecen en nada por fuera. Un asador oscuro con vídeo de brasas, una cafetería en tonos crema con logotipo caligráfico, otra de estilo moderno en azul cobalto. Cada carta lleva su logotipo, sus colores, sus fotos y sus platos, y se publica en el dominio del local.
No es una plantilla compartida con otros cien restaurantes: es tu carta.
En las demos el pago está simulado, para que se pueda probar entero sin cobrar nada. En un local real se conecta a la pasarela de pago que elijas.
Si ya trabajas con un TPV, la carta puede funcionar en paralelo desde el primer día. La conexión con el TPV y con la facturación de Verifactu se estudia en cada caso, porque depende del programa que uses.
Y si lo que necesitas es llenar más mesas, no solo atenderlas mejor, eso lo contamos en marketing para restaurantes.
Elegimos el estilo. Partimos del tipo de local y de tu marca: colores, logotipo y fotos.
Cargamos tu carta. Platos, precios, descripciones y traducciones, listos para revisar.
Lo probamos en sala. Códigos en las mesas, pantallas en cocina y barra, y una prueba con el equipo antes de abrir.
Castellano, catalán e inglés, con fotos, precios y descripciones pensadas para leerse en el móvil.
El cliente pide cuando quiere, sin esperar a que pasen a tomar nota.
Cada pedido llega a quien lo prepara, en el orden en que entra y sin papel.
Quién ha pedido, quién llama al camarero y qué mesa quiere pagar, de un vistazo.
Entera, dividida entre varios o por platos, con propina si el cliente quiere.
Cambias platos, precios y fotos cuando quieras, sin depender de nadie.
No. Escanea el código con la cámara del móvil y la carta se abre en el navegador.
Sí, desde el panel del propietario. Los cambios se ven al momento en todas las mesas.
En las demos el pago está simulado para poder probarlo entero. En tu local se conecta a la pasarela de pago que elijas.
Sí. La carta puede funcionar en paralelo desde el primer día, y la conexión con tu TPV se estudia según el programa que uses.
Danos tu web y en 48 horas te mandamos un informe claro con lo que está frenando tus ventas y en qué orden arreglarlo. Lo revisa una persona, no un robot. Sin compromiso.
No buscamos «perfiles». Buscamos a quien hace bien una cosa concreta y le gusta hacerla bien. Si eres freelance, agencia o estudio y encajas, hablamos.
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