Correos de campaña: cuántos mandar sin quemar la lista
El correo es el canal más rentable de una campaña y el más fácil de estropear. Es rentable porque no pagas por impacto y hablas con gente que ya te conoce. Y es fácil de estropear porque el margen entre insistir lo justo y pasarse es estrecho.
Cuando alguien se harta no te lo dice: deja de abrir. Y cuando deja de abrir, los proveedores de correo lo notan y empiezan a mandarte a la carpeta de promociones para todos.
Cuántos aguanta una lista
Depende de con qué frecuencia escribes el resto del año. Si mandas uno al mes, saltar a cinco en una semana es un cambio brusco que se nota.
Una pauta que funciona para un negocio pequeño con campaña de una semana: entre tres y cinco correos, repartidos. Y no todos a todo el mundo, que es lo que de verdad marca la diferencia.
Menos de tres es dejar ventas encima de la mesa: mucha gente abre el segundo o el tercero, no el primero. Más de cinco, con una lista que no está acostumbrada, empieza a generar bajas y marcas de spam.
La secuencia que funciona
Uno de aviso previo, tres o cuatro días antes. No vende: anuncia. «El viernes hacemos esto, apunta la fecha». Prepara el terreno y sube la apertura de los siguientes.
Uno de arranque, el día que empieza. Es el que más vende. Directo: qué hay, a qué precio, hasta cuándo, botón.
Uno de refuerzo, a mitad. Cambia el ángulo: si el primero hablaba de precio, este habla de lo que se está agotando, de una reseña o de un caso concreto.
Uno de último día, con la hora de cierre. Es el segundo que más vende, casi siempre por delante del de refuerzo, y el que más gente se salta por miedo a molestar.
Y uno solo para quien abrió y no compró, si tu plataforma lo permite. Es el más rentable de todos porque va a gente que ya levantó la mano.
Lo que separa insistir de molestar
No es el número de correos, es si aportan algo distinto.
Cinco correos que dicen exactamente lo mismo con otro asunto queman. Cinco correos que aportan cada uno una pieza —el aviso, la oferta, la prueba social, la urgencia real, el recordatorio personalizado— se leen.
Antes de escribir cada uno, pregúntate qué información nueva lleva. Si la respuesta es ninguna, no lo mandes.
Segmenta al menos en dos
Ya hablamos de esto, pero en campaña es donde más se nota. Como mínimo: quien te ha comprado alguna vez y quien no.
A los primeros, acceso anticipado y tono de continuidad. A los segundos, la oferta con más contexto: quién eres, por qué fiarse, qué dicen otros clientes.
Y a quien lleve un año sin abrir, no le mandes la campaña entera. Uno como mucho.
En un negocio local, el correo tiene otra función
Aquí hay algo que las tiendas online grandes no pueden hacer y los negocios de Lleida sí: usar el correo para llevar gente a la puerta, no solo a la web.
Un correo que dice «esta semana tenemos esto y puedes venir a verlo en Doctor Combelles, o te lo guardamos hasta el sábado» funciona distinto. No compite con Amazon en precio: compite en algo que Amazon no tiene.
Y para los negocios de fuera de la ciudad —Balaguer, Mollerussa, Tàrrega— la lista de correo suele ser el canal más importante que existe, porque el radio de clientes es pequeño y conocido, y la publicidad pagada tiene poco público al que llegar.
Lo que hay que revisar antes de mandar
Que el asunto se entienda en un móvil, cortado a unos cuarenta caracteres. Que el remitente sea siempre el mismo nombre reconocible. Que el enlace de baja funcione a la primera. Y que el correo se vea bien en móvil, que es donde se abre la gran mayoría.
Mándate el correo a ti primero y ábrelo en el teléfono. La mitad de los fallos se ven ahí.
Después de la campaña, no desaparezcas
El error más común es escribir cinco veces en una semana y luego nada hasta la campaña siguiente. Eso enseña a tu lista que solo escribes para vender.
Un correo en diciembre que no venda nada —un agradecimiento, algo útil, el horario de fiestas— mantiene viva la relación y hace que el año que viene tus correos de campaña se abran.
Cómo se escribe el asunto de cada uno
El asunto decide si el correo se abre, y en campaña compite con treinta más en la misma bandeja.
En el de aviso previo funciona la fecha: «El viernes 27, a las 9:00». En el de arranque, lo concreto: «Ya está: el modelo X a 89 €». En el de refuerzo, la escasez si es real: «Quedan 12». Y en el de último día, la hora: «Cerramos a las 23:59».
Lo que no funciona en ninguno: signos de exclamación repetidos, mayúsculas y la palabra «gratis» al principio. Son las tres cosas que más peso tienen en los filtros de correo no deseado.
Qué medir y qué ignorar
Tres números por envío: cuántos abrieron, cuántos pulsaron y cuántas ventas salieron de ahí. El resto es ruido.
Y compáralos contigo mismo, no con medias del sector. Lo único que dice algo es si este correo ha ido mejor o peor que el anterior mandado a la misma gente.
Todo esto rinde bastante más si la lista está dividida antes: cómo hacerlo está en segmentar la lista de correo antes de la campaña grande.
Si quieres que lo planteemos contigo, así trabajamos como agencia de marketing en Lleida.