Inteligencia artificial

Recepcionista con IA para una clínica dental: qué hace y qué no

Por · · 7 min de lectura
Recepcionista con IA para una clínica dental: qué hace y qué no

En una clínica dental el teléfono suena justo cuando nadie puede cogerlo. La recepcionista está cobrando a un paciente, explicando un presupuesto o acompañando a alguien al gabinete. El doctor tiene las manos ocupadas. Y la persona que llama para pedir cita cuelga al cuarto tono y prueba con la siguiente clínica de la lista.

Una recepcionista con IA está pensada para ese momento. No para sustituir a nadie, sino para que el teléfono no se quede sin contestar mientras tu equipo atiende al paciente que tiene delante. Este artículo explica qué puede hacer en una clínica dental, qué no debe hacer nunca y qué hay que preparar para que funcione.

Qué es, en una frase

Es un asistente de voz que coge las llamadas de la clínica, entiende lo que le dicen con las palabras de cada paciente y contesta con la información que le hemos dado. Lo llamamos centralita con IA, aunque también se le dice recepcionista virtual o asistente telefónico. Al empezar la llamada avisa de que es un asistente, y habla con voces neuronales, con pausas y entonación naturales.

Funciona con el número de siempre. Las llamadas se desvían a la centralita cuando tú decides: todas, solo las que no se cogen o solo fuera de horario.

Lo que sí puede hacer

Dar citas de primera visita y de revisión. Mira los huecos libres de la agenda, ofrece uno, apunta nombre, teléfono y motivo y guarda la cita. Tu equipo la ve en la agenda como cualquier otra.

Cambiar la hora de una cita. Es una de las llamadas que más se repiten en una clínica y de las que más interrumpen. Si el paciente no puede el jueves, la centralita le busca otro hueco en la agenda.

Mandar recordatorios. El día antes, el paciente recibe el recordatorio de su cita. Es la forma más sencilla de que haya menos huecos vacíos por olvidos.

Contestar lo de siempre. Horario, dirección, si hay aparcamiento, qué hay que traer a la primera visita, si aceptáis una mutua concreta, si la primera revisión cuesta algo. Todo lo que tú le des por escrito, lo contesta igual a las nueve de la mañana que a las diez de la noche.

Atender varias llamadas a la vez. El lunes a primera hora, cuando llaman todos los que han tenido dolor durante el fin de semana, nadie oye «comunica».

Dejarte el resumen. Al terminar cada llamada te llega por WhatsApp o por correo quién ha llamado, qué quería y qué se ha hecho.

Lo que no debe hacer nunca

Esto es más importante que la lista anterior, porque una clínica dental trabaja con salud y con dinero, y en las dos cosas un error por teléfono sale caro.

No diagnostica ni aconseja. Si un paciente describe síntomas, la centralita no le dice qué tiene ni qué tomar. Su trabajo es darle cita o pasarle la llamada a quien decida.

No da presupuestos de tratamientos que necesitan exploración. Un implante, una ortodoncia o una rehabilitación dependen de lo que vea el dentista. La centralita puede decir que el estudio se hace en consulta y dar la cita para hacerlo.

No se inventa precios ni condiciones. Solo usa la información que le hemos dado. Si le preguntan algo que no sabe, lo dice con naturalidad y toma nota para que le llaméis, o pasa la llamada a recepción. Si quieres que diga el precio de una limpieza, se lo das; si no, no lo dirá.

No decide sola qué es urgente. Aplica los criterios que tú le marcas. Esa diferencia es la que hace que funcione.

Las urgencias: quién decide qué se pasa

En una clínica dental no todas las llamadas pueden esperar. Un dolor fuerte, una cara hinchada o un diente roto después de un golpe tienen que llegar a alguien con criterio clínico, y rápido.

Al montar la centralita decidimos contigo qué cuenta como urgencia y qué se hace en cada caso. Por ejemplo: si el paciente habla de dolor fuerte o de hinchazón, la llamada pasa a la doctora o a la persona que digas; si no se puede pasar en ese momento, se ofrece el primer hueco del día y se te avisa al momento.

Cuando la centralita pasa una llamada, la pasa con el resumen hecho. Quien la recibe ya sabe quién es el paciente y qué le pasa, y no tiene que volver a preguntarle todo lo que acaba de contar.

La agenda y el programa de gestión

Aquí está la pregunta que más nos hacen las clínicas: ¿funciona con mi programa?

Con Google Calendar y Outlook se conecta directamente. Con la mayoría de programas de citas también se puede: casi siempre hay forma de conectarlo. Si el tuyo no permite conectarse de serie, hay dos caminos: hacer la conexión a medida o que la centralita apunte la petición de cita y recepción la confirme. Lo que no hacemos es descubrirlo a mitad del proyecto: lo miramos en la consultoría, con tu programa delante, antes de darte un precio.

Los datos de salud, con más cuidado

Lo que un paciente cuenta por teléfono sobre su boca es un dato de salud, y el RGPD lo trata como una categoría especial. Eso tiene consecuencias prácticas en cómo se monta la centralita.

Solo se pide lo necesario. Para dar una cita hace falta el nombre, un teléfono y el motivo en pocas palabras. No hace falta el historial ni la medicación.

Se avisa al paciente. Al empezar la llamada sabe que habla con un asistente, y la información sobre el tratamiento de sus datos tiene que estar a su alcance.

Se firma el encargo de tratamiento. Quien monta la centralita trata datos por cuenta de la clínica, y eso exige el contrato de encargo de tratamiento que pide el RGPD. Nosotros lo firmamos contigo y, en una clínica, revisamos antes de ponerla en marcha qué se guarda y durante cuánto tiempo.

Si quieres repasar el resto de obligaciones, como el formulario de la web, tienes una guía en cookies, formularios y RGPD: lo mínimo para no meterte en un lío.

Cómo se ve desde la agenda

Para tu equipo, la diferencia apenas se nota en la herramienta: las citas aparecen en la misma agenda de siempre, con el nombre del paciente, el motivo y, si es primera visita, una nota que lo indica. Lo que sí notan es el resumen que llega después de cada llamada, con lo que el paciente ha contado. Cuando ese paciente se presente en recepción, ya sabéis quién es y a qué viene.

Qué cambia para tu recepción

La recepcionista no desaparece. Lo que desaparece son las interrupciones: la llamada para preguntar el horario mientras está explicando un presupuesto, el cambio de cita que la obliga a dejar a un paciente a medias, el teléfono que suena mientras cobra.

Con esas llamadas fuera, su tiempo va a lo que una máquina no hace bien: el paciente que duda antes de empezar un tratamiento, la persona mayor que necesita que se lo expliquen dos veces, el paciente nervioso que llama por tercera vez. Ahí es donde una clínica se gana a la gente.

Por dónde empezar

Antes de hablar de tecnología, haz una prueba sencilla: durante una semana, que recepción apunte cada llamada que no ha podido coger y cada llamada que ha cogido, con el motivo. Al final de la semana sabrás cuántas se pierden y cuántas son citas, cambios y dudas que se repiten.

Con esa lista, en la consultoría gratuita te decimos si una recepcionista con IA te compensa o no. Si compensa, te montamos una demo con la información de tu clínica en 24 horas para que la llaméis tú y tu equipo. Puesta en marcha, con agenda y transferencias, son entre dos y tres semanas contando las pruebas.

Si quieres oír cómo atiende una clínica de ejemplo, tienes la demo de chatbot y centralita con IA, donde puedes llamar a una clínica dental inventada y pedirle cita. Lo que hace la centralita IA con tu número está en su página, y si además quieres trabajar la captación de pacientes, lo contamos en marketing para clínicas dentales.

Si te interesa el tema, también hemos escrito sobre lo que dice la ley sobre la centralita con IA y sobre el agente de voz para reservas de restaurante.

Preguntas frecuentes

Lo que suele preguntarse.

Sí. Con Google Calendar y Outlook se conecta directamente, y con la mayoría de programas de citas también. Si el tuyo no lo permite, se puede conectar a medida o hacer que la centralita apunte la petición y recepción la confirme.

La centralita aplica los criterios de urgencia que hayas marcado y pasa la llamada a la persona que digas, con un resumen de lo que ha contado el paciente. Si no se puede pasar en ese momento, ofrece el primer hueco y te avisa al momento.

Solo los que tú le des. No se inventa precios ni condiciones. Para tratamientos que dependen de una exploración, como un implante o una ortodoncia, explica que el presupuesto se hace en consulta y ofrece la cita.

Sí. Al empezar la llamada avisa de que es un asistente. Habla con voces neuronales, con pausas y entonación naturales, y si el paciente quiere hablar con una persona, le pasa la llamada o toma nota para que le llaméis.

Se monta pidiendo solo lo necesario para la cita, se informa al paciente y firmamos contigo el contrato de encargo de tratamiento que pide el RGPD. En una clínica revisamos contigo, antes de ponerla en marcha, qué se guarda y durante cuánto tiempo.

Esto mismo, aplicado a tu negocio.

Pedir consultoría gratuita →
Instagram LinkedIn
Escríbenos por WhatsApp
Reseña en Google · ver ficha