Qué esperar de una agencia el primer trimestre
Contratar una agencia es un acto de fe considerable: se paga durante meses por algo cuyos resultados no se ven al principio. Saber qué es razonable esperar en cada momento evita tanto la impaciencia injusta como aguantar demasiado tiempo algo que no funciona.
Esto es lo que nosotros consideramos un primer trimestre sano.
Mes uno: entender y ordenar
Lo que debería pasar:
Una conversación larga. No de media hora. De dos o tres, con quien conoce el negocio, sobre quiénes son los clientes buenos, qué se vende mejor, qué margen deja cada cosa y qué ha funcionado y qué no en el pasado.
Recogida de accesos y datos. Analítica, Search Console, ficha de Google, cuentas de publicidad, la web. Y una revisión de qué hay y en qué estado.
Un punto de partida por escrito. De dónde salimos: cuántas visitas, cuántos contactos, qué posiciones. Sin esto es imposible discutir después si algo ha mejorado.
Un plan con prioridades. Qué se va a hacer, en qué orden y por qué. No una lista de todo lo posible: una elección.
Lo que no debería pasar: que se empiece a ejecutar sin haber entendido el negocio. Si en la primera semana ya están publicando en redes sin haberte preguntado casi nada, están aplicando una plantilla.
Mes dos: arreglar y poner en marcha
Aquí se hace el trabajo que no se ve pero que sostiene todo lo demás.
Corregir lo que está mal en la web: velocidad, textos que no dicen nada, formularios que fallan, medición mal configurada. Completar la ficha de Google. Lanzar lo primero que dé datos, normalmente una campaña pequeña o las primeras páginas nuevas.
Y debería haber una reunión de seguimiento con lo hecho y lo aprendido.
Es normal que en este mes no haya resultados visibles. Lo que no es normal es que no haya trabajo visible.
Mes tres: primeros datos y ajustes
Aquí ya debería poder decirse algo con fundamento.
En publicidad, con dos meses de datos se sabe qué búsquedas funcionan y cuánto cuesta un contacto. En posicionamiento todavía es pronto para posiciones, pero se debería ver movimiento en impresiones y en las páginas nuevas empezando a aparecer.
Y sobre todo, debería haber una conversación honesta sobre qué está funcionando y qué no, con una decisión sobre qué se cambia.
Lo que es razonable pedir
- Acceso propio a todas las cuentas, como propietario. Son tuyas.
- Un informe mensual corto que hable de contactos, no solo de impresiones.
- Saber qué se hizo cada mes.
- Que te digan cuando algo no funciona, sin que tengas que preguntarlo.
- Poder hablar con quien hace el trabajo, no solo con quien lo vendió.
Las señales de alarma
No te preguntan casi nada. Una agencia que no necesita entender tu negocio está aplicando lo mismo a todos sus clientes.
Todos los informes son buenos. Es imposible. Significa que se enseña lo que sube.
No hay acceso a las cuentas. Si el dominio, la analítica o la cuenta de publicidad están solo a su nombre, estás atado. Esto hay que resolverlo el primer mes.
Se promete posicionamiento rápido o resultados garantizados. Nadie puede garantizar posiciones en Google.
Cambian de interlocutor cada mes. Significa rotación alta y que nadie acumula conocimiento de tu negocio.
Lo que es razonable que ellos te pidan
Por justicia, esto va en las dos direcciones. Una agencia necesita de ti: tiempo para las entrevistas iniciales, acceso a datos de negocio —qué contactos se convirtieron en cliente y cuáles no—, material real como fotos y casos, y decisiones a tiempo.
Los proyectos que no funcionan muchas veces no fallan por la agencia: fallan porque nadie del lado del cliente tenía tiempo de contestar.
Cuándo cortar
Si a los seis meses no hay ni resultados ni una explicación convincente de por qué, y las conversaciones siguen girando alrededor de métricas que no llevan a ningún sitio, es momento de replantearlo.
Seis meses es tiempo suficiente para que algo se mueva en casi cualquier negocio local. Tres es demasiado poco para juzgar; doce es demasiado para esperar.
Los primeros meses no se ven, y eso es normal
La parte más difícil de explicar de este trabajo es que los dos primeros meses parecen no producir nada.
Se arreglan cosas que no se ven: la medición, la velocidad, los textos, la ficha. Se prepara el terreno. Y desde fuera, lo que se percibe es que se está pagando y no pasa nada.
Es una fase real y necesaria, y la señal de que va bien no es que suban las visitas: es que la lista de cosas rotas se está acortando y hay un plan que se está cumpliendo.
Si a los dos meses no se puede enseñar una lista de lo arreglado, ahí sí hay motivo para preocuparse.
Qué pasa cuando se acaba
Un detalle que conviene hablar al principio, no al final: qué se queda contigo si un día dejáis de trabajar juntos.
La respuesta correcta es todo. Las cuentas, los accesos, la web, los textos, los datos históricos. Si algo de eso se queda en poder de la agencia, estás construyendo sobre terreno prestado.
Preguntarlo al firmar no es desconfianza: es lo mismo que se pregunta con cualquier proveedor del que dependa tu operativa.
Si estás en esa situación y quieres una opinión de fuera antes de decidir, escríbenos.
Si quieres que lo planteemos contigo, así trabajamos como agencia de marketing en Lleida.