Diseño web

Cuánto tarda en cargar tu web y por qué importa

· 5 min de lectura
Cuánto tarda en cargar tu web y por qué importa

Hay una cifra que casi nadie mira y que explica muchas webs que «no funcionan»: cuánta gente se va antes de que la página termine de aparecer.

No dejan una queja, no rellenan nada y no salen en ningún informe como problema. Simplemente vuelven atrás y entran en el siguiente resultado de Google. Desde dentro, lo único que se ve es que hay pocas visitas y pocos contactos.

Cuánto es demasiado

En móvil y con datos, que es como entra la mayoría de la gente a una web local, la referencia práctica es esta: si en dos segundos no se ve algo útil, empiezas a perder gente. A partir de cuatro, la pierdes en cantidades serias.

Y ojo con probarlo desde la oficina. Con fibra y con la web en caché del navegador todo va rapidísimo. Hay que probarlo con el móvil, con datos, fuera de casa y en una ventana de incógnito.

Cómo medirlo sin ser técnico

PageSpeed Insights, de Google, es gratis y basta. Metes la dirección y te da dos cosas.

Arriba, si tu web tiene visitas suficientes, salen datos de usuarios reales: lo que tarda de verdad la gente que entra. Es el dato bueno.

Abajo salen los resultados de una prueba de laboratorio con una puntuación de cero a cien. Sirve para orientarse, pero no hay que obsesionarse: una web puede tener 70 y ser perfectamente rápida para quien la usa, y otra puede tener 95 y sentirse lenta porque el contenido salta mientras carga.

Mira la pestaña de móvil, no la de escritorio. Es la que refleja a tus clientes.

Los tres problemas que causan casi todo

En las webs de negocios pequeños, el noventa por ciento de la lentitud viene de tres sitios.

Imágenes enormes. Es el primero con diferencia. Una foto sacada del móvil pesa cuatro o cinco megas y se sube tal cual. Aunque en pantalla se vea pequeña, el navegador se descarga los cinco megas. Diez fotos así son cincuenta megas para ver una página.

La solución es redimensionar antes de subir y usar formatos modernos. Una imagen de portada bien preparada pesa doscientos kilobytes y se ve igual.

Demasiados añadidos. Cada plugin, cada widget, cada chat, cada píxel de seguimiento suma. Una web con quince complementos carga quince cosas antes de enseñar nada. Muchos están ahí desde hace años y ya no se usan.

Todo lo que viene de fuera. Tipografías cargadas desde otro servidor, un mapa incrustado, un vídeo, el widget de reseñas, el chat. Cada uno depende de que otro servidor responda, y tú no controlas ninguno. Si uno va lento ese día, tu web va lenta.

Qué arreglar primero

Por orden de resultado frente a esfuerzo:

  1. Las imágenes. Casi siempre es lo que más pesa y lo más fácil de corregir. Puede reducir el tiempo a la mitad en una tarde.
  2. Quitar lo que no se usa. Complementos, código de herramientas que ya no se miran, fuentes tipográficas de las que solo se usa una.
  3. Retrasar lo que no es urgente. El mapa, el chat y el vídeo no hacen falta hasta que alguien baja hasta ahí. Se pueden cargar después.
  4. Un buen alojamiento. Si el servidor tarda un segundo en empezar a responder, no hay optimización que lo arregle. Es de las pocas cosas donde pagar un poco más se nota de verdad.

Lo que se nota más que la velocidad pura

Hay algo peor que una web lenta: una que salta. El texto aparece, empiezas a leer, entra una imagen y todo se desplaza. Vas a pulsar un botón y en ese momento se mueve.

Eso se arregla reservando el espacio de las imágenes antes de que carguen, y es de lo que más cambia la sensación de calidad de un sitio.

Lo que dice Google

Google usa la velocidad como una señal más para posicionar. Es real, pero conviene ponerlo en su sitio: es una señal entre muchas, y no compensa un contenido pobre.

La razón de peso para arreglarlo no es Google. Es que la gente se va. Aunque salieras primero, si tardas cinco segundos, buena parte de esa primera posición se pierde por el camino.

Cuándo no vale la pena seguir

Llega un punto en que subir de 85 a 95 en la puntuación cuesta días de trabajo y no cambia nada para el visitante. Ahí conviene parar y dedicar ese tiempo a lo que sí mueve: mejorar los textos, sacar mejores fotos, responder a las dudas que tiene quien entra.

La velocidad es un requisito, no una estrategia. Hay que resolverla y pasar a otra cosa.

El caso del vídeo de fondo

Merece mención aparte porque se repite mucho y es de los peores.

Un vídeo de fondo en la portada puede pesar veinte o treinta megas. En el ordenador de la oficina queda espectacular; en un móvil con datos, la persona ve una pantalla en blanco durante diez segundos y se va.

Si lo quieres mantener, hay soluciones: enseñar una imagen fija primero y cargar el vídeo después, no reproducirlo en móvil, comprimirlo mucho más de lo que parece necesario. Pero merece la pena preguntarse qué aporta de verdad frente a lo que cuesta.

Si quieres saber cuánto tarda tu web de verdad y qué tres cosas la están frenando, escríbenos. Es una revisión rápida y suele dar sorpresas.

Preguntas frecuentes

Lo que suele preguntarse.

Por debajo de 2,5 segundos hasta que se ve el contenido principal es el umbral que Google considera bueno. A partir de tres segundos empieza a irse gente de forma medible, y en móvil el efecto es mayor.

Influye, aunque menos de lo que se dice: es un factor de desempate, no el principal. Donde sí es decisiva es en la conversión, porque quien se va antes de ver la página no compra nada.

Casi siempre las imágenes sin optimizar y los scripts de terceros: chats, mapas, píxeles de publicidad y fuentes externas. Cada uno añade una conexión más antes de que se pinte nada.

Esto mismo, aplicado a tu negocio.

Pedir auditoría gratuita
Instagram LinkedIn
Escríbenos por WhatsApp
Reseña en Google · ver ficha