La home no es el escaparate: es la puerta
La página de inicio es donde se pelean todos los departamentos. El comercial quiere los servicios, el de marketing quiere las promociones, el fundador quiere la historia de la empresa y alguien siempre quiere un carrusel.
El resultado es una página que lo dice todo y no comunica nada. Quien entra tarda demasiado en saber si ha llegado al sitio correcto, y se va.
Lo que tiene que pasar en cinco segundos
Tres cosas, y en este orden.
Qué hacéis. Con las palabras que usa el cliente, no las del sector. «Reformas de baños y cocinas en Lleida» funciona. «Soluciones integrales de interiorismo» no.
Para quién. Si trabajas con particulares, que se note. Si trabajas solo con empresas, también: ahorras llamadas que no van a ninguna parte.
Qué hacer ahora. Un botón claro. Uno, no seis.
Si eso está resuelto en la primera pantalla, el resto de la página tiene sentido. Si no, da igual lo que venga después.
La prueba de los cinco segundos
Es fácil de hacer y duele.
Enseña tu página de inicio a alguien que no conozca tu negocio durante cinco segundos y luego tápala. Pregúntale: qué venden, a quién y qué querían que hicieras.
Si no acierta las tres, ya sabes en qué trabajar. Y hazlo con tres o cuatro personas distintas, porque siempre hay quien adivina por casualidad.
El carrusel
Merece un apartado propio porque sigue apareciendo en todas partes.
Los carruseles de la parte de arriba casi no se usan. La gente ve la primera imagen y baja. Las diapositivas dos, tres y cuatro las ve un porcentaje mínimo, y encima ralentizan la carga.
Si tienes tres mensajes y no sabes cuál poner, la respuesta no es rotarlos: es elegir. Un carrusel es casi siempre una decisión que no se tomó.
Qué va después de la primera pantalla
Un orden que funciona en la mayoría de negocios locales:
- Los servicios, tres o cuatro, cada uno con su enlace a una página propia. No los quince que ofreces: los que quieres vender.
- Por qué tú. Y que sea concreto. «Veinte años de experiencia» lo dice todo el mundo. «Hacemos la reforma con vosotros viviendo en casa, en fases, para que no tengáis que iros» lo dice uno.
- Prueba. Reseñas reales con nombre, fotos de trabajos hechos, logos de clientes si trabajas con empresas. Esto pesa más que cualquier texto que escribas sobre ti mismo.
- Las dudas frecuentes. Precio aproximado, plazos, zona de trabajo, cómo se empieza. Responder esto en la home elimina la fricción de tener que preguntar.
- Cómo contactar, otra vez, sin tener que subir al menú.
Lo que casi siempre sobra
La historia de la empresa en la portada. Interesa a quien ya te está considerando. Va en una página aparte, enlazada.
El texto sobre la misión y los valores. Nadie contrata por eso, y ocupa el sitio de lo que sí convence.
Las fotos de banco de imágenes. El equipo sonriente que no es tu equipo se reconoce a la legua y resta credibilidad. Una foto regular de tu local real vale más que una perfecta de una oficina de Ohio.
Los iconos de redes en la parte de arriba. Es un botón para que la gente se vaya de tu web.
El detalle del móvil
Más de la mitad de las visitas de un negocio local llegan por móvil, muchas veces buscando algo concreto: el teléfono, la dirección, el horario.
Esas tres cosas tienen que estar a un dedo de distancia, sin abrir el menú. Un botón de llamar fijo abajo, en móvil, es de las cosas que más llamadas genera y menos cuesta poner.
Cómo saber si la home está funcionando
Mira dos números en tu analítica: cuánta gente entra por la home y qué porcentaje se va sin ir a ninguna otra página.
Si ese porcentaje es muy alto, la home no está mandando a nadie a ningún sitio. Puede ser que no se entienda, o que no haya un siguiente paso claro.
Y mira dónde hace clic la gente. Muchas herramientas lo enseñan. Suele haber sorpresas: cosas que creías importantes que nadie toca, y enlaces secundarios que se llevan la mitad de los clics.
La regla que resume todo
La página de inicio no tiene que explicar tu empresa. Tiene que conseguir que la persona correcta llegue a la página correcta.
Es un cruce de caminos bien señalizado, no un folleto. Cuando se entiende así, sobra la mitad de lo que había.
Un botón, no seis
El error de la primera pantalla no suele ser el texto: son los botones.
«Pedir presupuesto», «Ver servicios», «Conócenos», «Llámanos», «Síguenos en Instagram», todos con el mismo peso visual. La persona no elige ninguno.
Un botón principal, destacado, con la acción que quieres de verdad. El resto, si hace falta, en un enlace discreto. Cuando hay una sola opción evidente, la gente la usa.
Lo que no puede faltar en el pie
El pie de página es lo que mira quien busca un dato concreto y no lo encuentra arriba.
Dirección, teléfono enlazado, horario, correo y los enlaces legales. Si vendes en varias localidades, la lista de zonas. Es también lo que Google lee para confirmar dónde estás, así que ahí la dirección completa importa.
Si quieres que la miremos y te digamos qué quitaríamos, escríbenos. Casi siempre proponemos quitar antes que añadir.