Cómo elegir una empresa de diseño web en Lleida sin equivocarte
Si buscas «diseño web Lleida» en Google, la primera página mezcla estudios de la ciudad, agencias de Barcelona o Madrid con una página para cada provincia, directorios que cobran por pasarte contactos y plataformas para que te la hagas tú. Todos dicen lo mismo: webs a medida, rápidas, pensadas para vender. Esta guía sirve para separar unos de otros antes de pedir presupuesto, no después de pagar la primera factura.
Si lo que te preocupa es el precio, lo tratamos aparte en cuánto cuesta una página web en Lleida. Aquí va lo otro: con quién.
Los cuatro tipos de proveedor que vas a encontrar
El freelance. Una persona que diseña y programa. Suele ser lo más barato y, si es bueno, el trato es directo y rápido. El riesgo es la dependencia: si deja el oficio, se pone enfermo o tiene demasiado trabajo, tu web se queda sin nadie que la toque.
El estudio o la agencia de Lleida. Un equipo con oficina aquí. Cuesta algo más que un freelance y a cambio hay alguien que responde aunque falte una persona. La ventaja que no sale en el presupuesto es que conoce el mercado: sabe que aquí se busca en castellano y en catalán, que «Lérida» todavía se escribe, y qué hace la competencia de tu calle.
La agencia de fuera con una página por ciudad. Muchas de las que salen en Google para «diseño web Lleida» no tienen a nadie aquí. Tienen una página para Lleida, otra para Teruel y otra para Cáceres, con el mismo texto y el nombre de la ciudad cambiado. Pueden hacer buenas webs, pero no van a venir a hacer fotos a tu local ni conocen a tus clientes.
La plataforma o el «hazlo tú». Wix, Squarespace y similares, o empresas que te dan una plantilla por una cuota mensual. Tiene sentido si necesitas estar ya y con muy poco presupuesto. Lo que hay que mirar es qué pasa el día que quieras irte: muchas veces la web no se puede llevar a otro sitio.
Ninguno es mejor siempre. Un fisioterapeuta que empieza puede ir bien con un freelance; una empresa con tres servicios que quiere clientes de toda la provincia necesita a alguien que siga ahí dentro de dos años.
Cómo saber si alguien está de verdad en Lleida
Tres comprobaciones que llevan diez minutos:
- La ficha de Google Maps. Busca el nombre de la empresa. Si tiene dirección física en Lleida, horario y fotos del local, existe aquí. Si solo tiene una «zona de servicio» o no aparece, probablemente no.
- De quién son las reseñas. Abre las reseñas y mira los nombres y lo que cuentan. Si hablan de negocios de Lleida, de Balaguer o de Mollerussa, hay clientes de aquí. Si son todas genéricas o de otras ciudades, ya sabes.
- Tres webs de clientes de la provincia. Pídelas y visítalas. No capturas en un portfolio: direcciones que puedas abrir en el móvil. Llama a uno de esos negocios y pregunta qué tal. Casi nadie lo hace y es lo que más información da.
Las preguntas que hay que hacer antes de firmar
Estas preguntas no son para pillar a nadie. Son las que separan un presupuesto que se entiende de uno que acabará en extras.
¿Quién escribe los textos? Si los escribes tú, el proyecto dependerá de tu tiempo. Si los escribe el proveedor, pregunta cuántas rondas de cambios entran. Una web sin textos pensados para lo que busca la gente no trae clientes por bonita que sea.
¿En qué idiomas se entrega? En Lleida lo habitual es castellano y catalán. Pregunta si las dos versiones van enlazadas entre sí para que Google entienda que son la misma página en dos idiomas, o si es una traducción automática pegada encima.
¿Una página por servicio o una página con todo? Si haces tres cosas distintas, cada una necesita su página para aparecer cuando alguien busca esa cosa en Lleida. Una sola página de «Servicios» con una lista no posiciona por ninguna.
¿Qué pasa con la ficha de Google? La web y la ficha de Google Business Profile tienen que hablar de lo mismo, con el mismo nombre, dirección y teléfono. Si el proveedor no sabe de qué le hablas, es diseñador, no alguien que vaya a traerte clientes.
¿Quién la mantiene y cuánto cuesta? Actualizaciones, copias de seguridad, cambios pequeños. Pregunta qué está incluido y qué se cobra aparte, y cuánto tarda en responder cuando algo falla.
¿Qué me llevo si me voy? La respuesta buena es «todo»: el dominio, los accesos, el contenido y, si es posible, la web entera. Si la respuesta tiene letra pequeña, léela.
Las señales que conviene no pasar por alto
- El dominio a nombre del proveedor. Tiene que estar a nombre de tu empresa o el tuyo. Si no, cambiar de proveedor se convierte en una negociación.
- Permanencia larga en una web «gratis». Las ofertas de web sin coste inicial a cambio de una cuota durante dos o tres años no son malas por sí mismas, pero calcula el total y pregunta qué pasa si quieres irte antes.
- Precio cerrado sin saber qué haces. Un presupuesto firme antes de una conversación sobre tu negocio es un precio de plantilla. Puede servir, pero sabiéndolo.
- Promesas de posiciones. Nadie puede garantizar el primer puesto en Google. Quien lo promete, o no sabe cómo funciona, o lo sabe y te lo dice igual.
- Ningún plazo con fecha. «Unas semanas» no es un plazo.
Lo que deberías tener por escrito
Antes de pagar nada, el presupuesto o el contrato debería decir cuántas páginas tiene la web y cómo se llaman, quién escribe los textos, en qué idiomas se entrega, a nombre de quién quedan el dominio y el alojamiento, qué cuesta cada año después del primero y la fecha de entrega. Con eso escrito, comparar dos propuestas es fácil. Sin eso, estás comparando precios de cosas distintas.
Si quieres llegar a esa conversación con los deberes hechos, aquí tienes qué necesitas tener listo antes de encargar una web. Y si ya tienes una web y dudas entre arreglarla o empezar de cero, lo explicamos en rehacer la web o arreglarla: cómo decidir.
Lo que ganas eligiendo bien
La diferencia entre un proveedor y otro casi nunca se ve el día de la entrega: las dos webs se ven bonitas. Se ve seis meses después, cuando una recibe llamadas y la otra no, o cuando necesitas cambiar un horario y uno contesta en una hora y el otro en tres semanas. Elegir con estas preguntas cuesta una tarde. Equivocarse cuesta rehacer la web.
En Marketizados hacemos diseño web en Lleida desde nuestra oficina de la calle Doctor Combelles. Si quieres que te contestemos a todas estas preguntas sobre tu proyecto, escríbenos y te lo contamos sin compromiso.