Diseño web para restaurantes en Lleida: lo que de verdad llena mesas
Cuando alguien de Lleida busca dónde cenar esta noche, casi nunca empieza por la web de un restaurante. Empieza por el mapa de Google, mira las fotos y las reseñas, y solo entonces toca el enlace a tu web para ver la carta, el precio del menú o si se puede reservar. La web de un restaurante no tiene que enamorar a nadie: tiene que contestar esas tres preguntas en diez segundos y desde el móvil. Si no lo hace, la persona vuelve atrás y elige al siguiente del mapa.
Lo que busca quien llega a tu web
Por orden, casi siempre:
- La carta y los precios. Qué se come y cuánto cuesta. Es la página más visitada de cualquier restaurante.
- Si está abierto. Hoy, a esta hora. Y si cierra en festivo.
- Cómo reservar. Un botón, un teléfono que se pueda tocar, o las dos cosas.
- Dónde está y si se puede aparcar. Sobre todo si no estás en el centro.
- Si sirve para lo que busca. Una comida de empresa, un cumpleaños con niños, una cena para dos.
Todo lo demás —la historia de la casa, la filosofía, el vídeo de cabecera— va después. Está bien que esté, pero no puede tapar lo anterior.
La carta: escrita en la página, no en un PDF
El error más habitual es la carta en PDF. En el móvil se abre pequeña, hay que hacer zoom y moverse de lado, y en una conexión lenta tarda. Además, Google entiende mucho peor lo que hay dentro de un PDF que lo que está escrito en la página, así que pierdes las búsquedas de quien busca un plato concreto.
Una carta escrita en la web se lee sin zoom, se puede cambiar en un minuto cuando cambia un plato o un precio y permite marcar los alérgenos de forma clara. Si además quieres que el cliente pida desde la mesa con un código QR, es el paso siguiente: lo contamos en nuestra carta digital para restaurantes.
El menú del día merece su sitio. En Lleida mucha gente come de menú entre semana. Si lo tienes, ponlo en la portada con el precio y actualízalo. Un menú de hace tres semanas es peor que no poner ninguno.
Reservas: que la directa sea la más fácil
Las plataformas de reservas traen clientes que no te conocían, y para eso están bien. El problema es cuando también pasan por ellas los que ya te conocían: cada reserva que podría haber sido directa acaba en una comisión, y el contacto del cliente se queda en la plataforma.
Lo que funciona:
- Un botón de reservar visible en todas las páginas de la web, que lleve a tu propio sistema o, como mínimo, a un teléfono que se pueda tocar.
- El mismo enlace en la ficha de Google. Es por donde llega la mayoría.
- Un formulario corto. Día, hora, personas, nombre y teléfono. Cada campo de más es gente que no termina.
- Confirmación automática por correo o mensaje, para que nadie llame a preguntar si le ha llegado.
Horarios y festivos: el detalle que más cuesta
Nada da peor imagen que llegar con hambre a un local cerrado porque la web decía otra cosa. El horario de la web y el de la ficha de Google tienen que ser el mismo, y los cierres por festivo o vacaciones tienen que estar en los dos sitios con antelación. Lo explicamos con más detalle en horarios, festivos y ficha de Google.
En Lleida conviene tener a mano los días que cambian el ritmo de la ciudad: la Festa Major de mayo, el Aplec del Caragol, la Fira de Sant Miquel o la temporada de calçotades. Si abres de forma especial, preparas un menú o necesitas reserva previa, la web es el sitio para decirlo.
Grupos, empresas y celebraciones
Las comidas de empresa, los cumpleaños, las comuniones o las calçotades de grupo son las reservas que más facturan, y casi nadie las explica bien. Una página propia con los menús de grupo, el precio por persona, la capacidad de cada sala y un formulario para pedir información trae consultas que, si no, se van al restaurante que sí lo explica. Antes de diciembre, esta página vale lo que toda la web junta.
Idiomas: catalán, castellano y quizá inglés
La web de un restaurante de Lleida debería estar en catalán y en castellano, con cada página enlazada a su versión en el otro idioma para que Google enseñe la correcta a cada persona. Si recibes turismo, sobre todo si estás de camino al Pirineo, una versión en inglés de la carta y las reservas ya sirve. No hace falta traducir toda la historia de la casa.
Fotos de verdad
Las fotos de banco de imágenes se notan y no ayudan. Mejor pocas fotos reales: los platos que más se piden, la sala con luz de servicio, la terraza si la tienes. Hechas con un móvil actual y buena luz, sirven. Que sean las mismas que en la ficha de Google ayuda a que la gente reconozca el sitio.
Lo que Google necesita para entenderte
Por debajo de lo que se ve, la web de un restaurante tiene que decirle a Google qué es, dónde está, cuándo abre y qué tipo de cocina sirve, con datos estructurados de restaurante. También necesita cargar rápido en el móvil y tener el mismo nombre, dirección y teléfono que la ficha. Es trabajo invisible, pero es lo que hace que la web y la ficha se refuercen entre sí en vez de competir.
Las reseñas pesan mucho en el mapa. Si quieres más sin tener que pedirlas mesa por mesa, aquí tienes cómo conseguir reseñas de Google sin suplicar.
Lo que sobra
- Vídeos pesados de cabecera que tardan en cargar en el móvil.
- Ventanas emergentes pidiendo el correo antes de enseñar la carta.
- Música automática. Nadie la quiere.
- Páginas de «próximamente» que llevan así un año.
- Una tienda online si no vas a vender nada por internet.
Por dónde empezar
Si ya tienes web, haz la prueba: ábrela en el móvil con los datos móviles, no con el wifi del local, y cronometra cuánto tardas en ver la carta, saber si abres hoy y reservar. Si son más de diez segundos, ahí tienes el trabajo. Si no tienes web, empieza por esas tres cosas y añade el resto después.
Para hacerte una idea de precios, mira cuánto cuesta una página web en Lleida. Si quieres ver cómo trabajamos con restaurantes, tienes el marketing para restaurantes y el diseño web en Lleida de Marketizados, o escríbenos y miramos tu caso.